Entrevista a Denys Blacker

 ¿Cómo llegaste a la performance o al arte de acción, desde dónde o a través de qué o quién?

En el año 1981 comencé mis estudios de bellas artes, especializándome en escultura, primero en WSCAD en el sur de Inglaterra y después con un postgraduado en Chelsea School of Art en Londres.

Las esculturas que estaba produciendo implicaban, cada vez más en su elaboración, una intervención corporal. Estaba haciendo esculturas en relieve partiendo de moldes de barro.

Empecé a trabajar a escala real. A tamaño de mi cuerpo.

Con 10 toneladas de barro hice un bloque grande en el suelo. Utilizando todo mi cuerpo como una herramienta para esculpir el barro, me puse dentro y moviéndome iba formando unos moldes grandes marcados con las impresiones y huellas de mis movimientos. Un proceso muy físico. Luego cubrí el barro de cemento o yeso y sacaba unas esculturas en relieve para colgar en la pared.

En búsqueda de nuevas texturas y formas en la superficie del barro, comencé a producir vestidos simples hechos de diversos materiales para llevar puesto mientras estaba dentro del barro, siempre con la idea de producir una escultura al final.

Coincide este tiempo con el descubrimiento del trabajo de la conciencia corporal a través del tai chi y la comida como curación. Me inspiró a poner a prueba los límites de mi fuerza física y mi voluntad. Estos procesos de auto conocimiento los empiezo a integrar en mis obras.

Poco a poco se hizo mucho más importante el proceso de hacer, que el producto u objeto final.

Así que en 1984 hice la primera obra sin el objetivo de hacer una escultura sino solo para investigar el proceso en si.

Con el mismo bloque de barro que había estado utilizando para hacer las esculturas durante un año, me enterré y me desenterré muchas veces hasta agotar las fuerzas y no poder más. De eso hice un fotorreportaje.

Luego expuse las fotos en una sala y en medio de la sala deje el barro transformado de un bloque liso y geométrico a una forma totalmente orgánica.

Esto fue el inicio de una investigación sobre el arte corporal que aún no he agotado.

Para mí, llegar a ese momento era un proceso lógico e inevitable. No tomé nunca una decisión de hacer arte de acción sino que estuve motivada para profundizar en las investigaciones y los descubrimientos de mi camino artístico.

¿Que habilidades crees que son mas útiles a la hora de desarrollar tu trabajo?

La esencia de mi investigación ha sido el deseo de mejorar mi auto conciencia y mi auto conocimiento. Eso va mano en mano con la necesidad de conseguir un contenido / concepto sólido. Joseph Campell en una entrevista con Bill Moyers habla de “Seguir su propio éxtasis / felicidad absoluta” – “Follow your bliss”. Para mí eso sería saber conducir la mente y el corazón en la dirección de la creatividad en su estado más puro, siguiendo las pistas que te da la vida con inteligencia y trabajando con un equilibrio de lógica e intuición.

El orden de mis pensamientos y la sorpresa de la inspiración, la vista interior o la gracia divina viene a través de la contemplación y la concentración.

También es importante la sensibilidad hacia los demás y la conciencia del momento, saber leer las señales a mi alrededor. El arte sale de la experiencia de vivir, no puede alimentarse de otra manera. Tampoco puede faltar el sentido del humor.

Valorando el cuerpo como medio o soporte… ¿que función ocupa en tu practica artística y que tipo de experiencia extraes de ella?

Siempre he intentado ser consciente y responsable del cuidado de mi cuerpo. No es fácil. No soy rígida ni obsesiva pero, el poder terapéutico de la comida, el ayuno, el Tai Chi, la meditación y la comunicación no violenta son cosas que me han cambiado la vida y que intento integrar lo mejor posible en mi vida personal y pública.

A mi manera lo he adaptado para vivir lo mejor que pueda.

La presencia de mi cuerpo en mi trabajo ha sido un elemento esencial, desde las primeras obras donde utilizaba mis propias dimensiones corporales para producir piezas de escultura hasta ahora.

En mi práctica artística mi cuerpo es el eje de toda mi producción. Desde los vestidos que fabrico para mis acciones hasta los objetos y esculturas, todo se basa en las funciones y proporciones de mi cuerpo.

En la realización de las acciones el cuerpo deviene otra cosa. El cuerpo funciona a muchos niveles; físico, emocional, psíquico. La presencia corporal no es una presencia personal sino una herramienta universal de comunicación directa y poderosa.

Un cuerpo humano delante de otro cuerpo humano produce sinergia, algo que es más que la suma de sus partes. Lo importante es saber estar en el momento, en el presente. No hay nada más importante en las acciones. Requiere mucha concentración y una entrega física total.

El espectador no es un elemento pasivo, todo cambia con su presencia.

El cuerpo dilata todas las dudas y todas las convicciones. Es importante tener la intención muy clara antes de actuar.

La energía que transmito y que recibo en la acción es para mí más importante que los movimientos que realizo o el sentido que podría dar a la obra. Es más importante cómo lo hago y no lo que hago.

Con la edad la relación con el cuerpo cambia. No tengo la misma energía ni las mismas intenciones que antes. Estoy más relajada en mi cuerpo y no tengo la necesidad de expresar mis emociones tan a flor de piel. Un cuerpo joven tiene funciones muy distintas al cuerpo de mediana edad. No quiero quedarme con lo superficial, con la imagen. Quiero experimentar otra satisfacción. Cuando uno es joven la fuerza sexual te lleva y la pasión es omnipresente en la obra. Luego se encuentra un camino menos descontrolado y más dirigido por la experiencia y el autoconocimiento.

Mientras que se mantenga el optimismo, la curiosidad y el placer de amar, comer, beber, todo es posible.

 ¿Entiendes la obra como proceso o frecuentemente marcas objetivos?

En general mi obra es un trabajo de proceso / en proceso. No creo en hacer grandes obras maestras. Mi objetivo es aprender y comunicar a través de la producción de mis obras.

Mi vida alimenta mi arte y mis objetivos no se aplican directamente a la obra sino a los parámetros dentro de lo cual trabajo y produzco. Esos objetivos intelectuales y la base conceptual de mi obra sería seguir aprendiendo con todo lo que hago, profundizar mi investigación personal y desarrollar mi propia visión del mundo.

 En caso de que te marques objetivos, ¿qué porcentaje de éstos no se consolidan?

Los objetivos que me propongo son metas de gran ambición como hacer del mundo un lugar mejor, vivir sin violencia, dedicar mi obra a la sanación y curación, ser más consciente en lo que hago.

Si se consolidan o no, no me afecta. Sigo creyendo que es importante tener ideales y objetivos altruistas. Creo que la creatividad ayuda a reducir la violencia en el mundo.

¿Cuál es tu relación con el sistema del arte: museo galería mercado academia?

Los sistemas sirven para fines políticos e intereses del mercado. Soy de creencia anarquista (en el sentido más creativo) y creo que lo que nos ofrecen desde el sistema es una visión parcial, y que hay mucho más.

Me gustan las organizaciones que salen de la necesidad social. “Pequeño es hermoso” como dice Schumacher y creo que cualquier proyecto que surge de la misma comunidad de artistas y no del sistema, es sano. No estoy en contra de la venta de arte, ni galerías y museos, pero estoy en contra de un sistema que hace del arte otra comodidad, otro objeto de especulación financiera con la manipulación política de una visión bizca.

 ¿Consideras tu trabajo en la disciplina artística, integrado en el modelo institucional?

Siempre he huido de ese modelo. Cuando me fui de Inglaterra era muy conciente de salir de un camino que me llevaba hacia una carrera bastante segura dentro de la institucionalidad; enseñar en las escuelas de arte y universidades, exponer en galerías, producir para vender. Me daba mucho miedo ser absorbida por la máquina de producción y venta hasta no poder salir de allí. Así que dejé los trabajos que tenía y que me habían ofrecido y vine a Barcelona a la aventura y después a vivir aquí al campo. Para mí ha sido más importante la calidad de vida y mi total libertad creativa que ajustarme a un modelo concreto para obtener un éxito institucional.

Sin embargo, ahora creo que después de tantos años podría trabajar dentro del sistema sin perder mi libertad por tener ya muy claro a dónde voy con mi trabajo. Aún así soy consciente de que existe un peligro cuando entras en la rueda de un modelo fijo (como el de las instituciones), de que te comprometas y te pierdas.

¿Crees que se transforman los espacios en los que haces acciones: los espacios públicos, artísticos… ?

Por la duración de la pieza se transforma el espacio. Aunque un espacio público es muy diferente que un espacio artístico. Un espacio público está abierto a todas las posibilidades de la vida.

¿Realizas alguna actividad remunerada además de tu práctica artística?

Me dedico a la organización de dos festivales de acción anuales y a la dirección y mantenimiento de una asociación sin ánimo de lucro. Actualmente estoy creando una pequeña editorial.

 ¿Consideras que tu forma de hacer arte tiene algún interés fuera del ámbito artístico?

Creo que sí. De hecho no creo mucho en el ámbito artístico. Creo que es una limitación pensar en las personas de esta manera. El arte infiltra la vida a muchos niveles. Nunca se queda quieta en un ámbito u otro.

Para mí más que ámbitos, existen las personas y en mi experiencia casi todos somos receptivos a las experiencias creativas.

 ¿El público desempeña en tu trabajo un papel activo? En caso de que así sea ¿con qué está relacionado?

¿Qué papel desempeña el público en tu trabajo?

Al principio no tenía ninguna importancia para mí la presencia del público cuando realizaba una acción. Desarrollaba la acción en privado y dejaba ver los resultados en forma de foto y vídeo.

De la manera en que mi trabajo ha ido cambiando, he llegado a tener otra visión muy diferente.

Actualmente veo dos líneas muy claras:

Una, son las obras que cuentan con la participación del público, las acciones comunitarias. Creamos juntos una obra que une e incluye y que no distingue entre el participante y el observador. Para estas obras es imprescindible el papel que desempeña el público o algunos de ellos.

Otra son las obras más privadas e íntimas, reflejando un viaje, una investigación personal. Un diálogo interno. Incluye al público por el uso de un lenguaje visual universal pero su participación no es necesaria para el desarrollo de la acción.

 ¿Qué relación crees que existe entre tu manera de hacer arte y la forma en que vives… dicho de otro modo: entre la manera en la que produces y la forma en la que organizas la experiencia cotidiana?

Mi manera de vivir y mi obra están interrelacionadas. Se alimentan. Tengo un estilo de vida anormal y una experiencia cotidiana que incluye a muchas personas. Esto hace que uno viva experiencias muy variadas y ricas y también que surjan problemas y desafíos constantes. Hay que adaptarse a nuevas situaciones inesperadas y compartir el espacio sin miedo. He tenido que desarrollar nuevas maneras de comunicar y de escuchar a los demás y a mí misma. Esto ha tenido una gran influencia en mi trabajo. Estoy muy dispuesta a recibir las reacciones y vivencias del espectador. La improvisación es un elemento importante. Tanto en mi vida como en mi obra, tengo las metas claras -pero cómo llegaré allí será un misterio y un viaje de descubrimiento.

 ¿Has trabajado en colectivo, a través de redes o asociaciones? ¿Cuál ha sido la función de éstas?

Llevo una asociación cultural desde hace 8 años. La idea inicial ha sido la creación de una biblioteca y archivo especializado en arte de acción.

Actualmente organizamos dos encuentros anuales de acción: uno el Día Internacional de la Mujer en el que actúan artistas de acción, y en verano un festival más híbrido en el pueblo de Madremanya, Girona.

La función surge de la necesidad otra vez. Viviendo en una zona rural yo echaba de menos el contacto con otros artistas y también una biblioteca de arte. Decidí realizarlo yo porque no podía imaginar otra persona haciéndolo.

Intentamos interrelacionarnos con otras asociaciones para maximizar nuestros recursos. Colaboramos con varias organizaciones.

 En cuanto a la producción, ¿has producido de forma colectiva?

Como artista trabajo de vez en cuando en un colectivo. Soy miembro de un grupo de artistas internacionales desde hace 6 años. “The Wolf in the Winter” está compuesto por los artistas; Brian Catling (Inglaterra), Anet van de Elzen (Holanda), Kirsten Norrie (Escocia), Aaron Williamson (Inglaterra) y Ralph Wendt (Alemania). Nos encontramos para actuar en diferentes lugares del mundo.

Si tuvieses que integrar tu trabajo dentro de una misma línea de estilo, ¿cómo la definirías?

En eso estoy ahora y siempre, intentando definirme.

  Denys Blacker, Madremanya 2009

 

Anuncis